lunes, 13 de abril de 2015

De las andanzas por República Dominicana

Era un frío día de enero con nieve en el aeropuerto Madrid-Barajas y el señor Senar y yo partíamos rumbo al que en principio sería nuestro nuevo hogar los siguientes cuatro meses y medio.
Foto en el museo de Colón, Santo Domingo
Durante 9 horas de viaje cruzando el charco perseguíamos la puesta de sol en la que fue la tarde más larga jamás vivida (para quienes todavía no habíamos descubierto las américas). Finalmente,  aterrizamos en el caribeño aeropuerto de Punta Cana a las 8pm y al bajar notamos el brusco golpe de caloret tropical que nos acompañaría todos los días de invierno y nos reunimos con los mejores guías dominicanos made in Spain and Argentina; Catxap y Mónica.

Tras estar un par de días en el ambiente turístico-festivo de Bávaro, partimos hacia nuestro destino: La Romana. Tercera ciudad más grande en República Dominicana y conocida como la ciudad más católica del país (que ya de por sí se caracteriza por tener la biblia abierta en el centro de su bandera), La Romana está dividida en dos zonas:
Por una parte, Casa de Campo, un residencial enorme totalmente protegido por guardias de seguridad y cuyas casas en el interior son de la categoría de las del Príncipe de Bel-Air, y en las que viven o se hospedan las más importantes (económicamente hablando) figuras políticas y famosos a nivel mundial.
Mientras que, al otro lado de la ciudad, el turismo es poco habitual, no te encuentras a muchos gringos blancos como tú por la calle, por lo que pasas a ser un foco de atención identificable a la llamada de: “¡Americano/a!” (o lo que es lo mismo, presa fácil para estafar). A lo que iba, la actividad económica principal en esta zona es la producción de azúcar de caña. La mayoría de la población dominicana está destinada a permanecer en este lado de la ciudad o pasar al otro para trabajar por un coste inferior al vino que sirven en la mesa, porque sus salarios están de media en torno a los RD$ 10,000 mensuales, que equivale a unos 200€.

El único sistema ferroviario que hay en el país está destinado al transporte de la caña desde los campos hasta la fábrica que se ubica en La Romana y cuyos dueños son los mismos que los del residencial de Casa de Campo. Los campos sólo dan beneficios a quienes cultivan la caña durante la mitad del año. Es por eso que en éstos poblados, los Bateys, que se forman alrededor de los campos de caña, hay un alto índice de pobreza, analfabetismo y VIH.

Un dato impactante es que la esperanza de vida es de 50 años y que más del 50% de la población dominicana son menores de 25. La mayoría de las escuelas están sobrepobladas, y aún así, ver por la calle a niños limpiando botas, vendiendo pastelitos, limpiando cristales de coches o dando sus primeros pinitos como delincuentes es lo más común en un paseo por la ciudad.

Calles de La Romana
Tras ir asimilando estas diferencias sociales y culturales, además de a ver a cualquier persona armada por la calle, de asumir el hecho de que el agua caliente, la lavadora como la conocemos, la ausencia de tomate frito Hacendado, la luz 24 horas y el internet o cobertura de calidad son lujos del primer mundo, empezamos a valorar el valioso patrimonio que conserva este país: ¡su alegría!

Porque claro que sí, son gente salá, eso no lo puede negar nadie. Hay música por todos los rincones del país, y si no hay música en un autobús alguien saca su móvil y la pone bien alta para que nadie se quede sin su dosis diaria de Romeo Santos y demás repertorio bachata-reggaetonero, o dembowero en el peor de los casos.

No debemos olvidar que es un país muy machacado históricamente por tropecientas invasiones incluida la de nuestro compatriota Colón. Y a pesar de ello nadie nos ha tachado de inmigrantes ni nos han dicho que nos vayamos a trabajar a otro país, a no ser que seas de nacionalidad Haitiana, ahí si que tienen un  grave problema de racismo por solucionar.
Anyway, que tienen sentido del humor, se saludan por las calles, hacen bromas en seguida que tienen confianza y como la tecnología todavía no les ha invadido, son seres que se socializan, que hablan en los autobuses. Son niños que juegan en las calles y en los colegios, que fabrican cometas o instrumentos, que desean ser cantantes y que leen libros de los de toda la vida. ¡Son felices con un bolón (Chupa-Chups)!

Y hablando del grandioso mundo de los niños, esta ha sido sin duda nuestra mejor experiencia a nivel personal, tanto para el Sr.Senar como educador profesional como para mí que lo soy de forma aficionada. Hemos conocido la realidad de la sociedad a través de los niños, que son de siempre los mejores narradores de historias del planeta. Además, estos no son niños cualquiera, son super-niños, acogidos en una escuela que trabaja con los niños procedentes de las capas más pobres de la sociedad de La Romana y en la mayoría de los casos de familias monoparentales o con serios problemas de alcoholismo, prostitución, violencia, etc.
Lo supimos no sólo porque la escuela lo venda de esa manera, si no porque vimos a niños llorar desconsoladamente un par de veces cuando sonaba el timbre que anunciaba la vuelta a casa o cuando se les rompía una zapatilla jugando.

A pesar de que la disciplina y la educación brillaban por su ausencia en las aulas, y muchos días nos superaba la impotencia, no podías culparles por ser el resultado de lo que perciben diariamente a su alrededor. Y, aunque no siempre lo confiesen verbalmente, están agradecidos por las ganas y cariño que pones en ellos y hasta los más guerreros responden con grandes sonrisas y abrazos por los pasillos. ¿Hay algún billete que valga más que eso?

Si en alguna entrevista vuelven a preguntarme cual ha sido mi mayor logro, explicaré sin duda que fui pseudo-profesora improvisada de literatura de un grupo de niños de una escuela que competía con otras escuelas de la ciudad y que los tres ganadores del concurso fueron de mi grupo de alumnos. Estoy en contra de la competición, pero en este caso resultó ser un comprobante de que la cooperación funciona mejor, porque en clase habíamos trabajado como un equipo con una misma meta, representar a la escuela.

Primer día de Kala en casa
Como dice la canción de Bombay Bicycle Club- Youalreadyknow, y últimamente Pablo Motos en su video viral tocando la patata: Weknowwe can always be someonebetter. Y en ello estamos, aunque por motivos de subsistencia económica haya sustituido el voluntariado de una escuela por formar parte del equipo de RRHH de otras dos escuelas en la ciudad. Sin embargo, Sr. Senar y nuestros compis de casa, de curro y de vida Catxap y Rodolfo (el dominicano más molón y open-minded) siguen trabajando en cambiar el pequeño mundo de esos niños para abrirles paso al camino del conocimiento, del razonamiento y del respeto.


Continuará… (o no)

3 comentarios:

  1. Lo que no entiendo es como una persona con tan mal concepto del sistema de un país vuelve a él teniendo como casa la llamada "madre Patria". Aaahh... si entendí.

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  2. Lo que no entiendo es como una persona con tan mal concepto del sistema de un país vuelve a él teniendo como casa la llamada "madre Patria". Aaahh... si entendí.

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  3. Hola Carmen! Disculpa que lo leí tan tarde, la intención de esta entrada no era si no reflejar las diferencias culturales que me encontré al llegar al país.
    Creo que mal interpretaste. Sí, efectivamente pienso que como sistema hay muchas cosas que mejorar. Cito en el texto las cosas que me parecen surrealistas en un país con tantos recursos, como que no haya luz 24h o agua corriente en todo el país; y no lo pone ahí, pero hay una riqueza natural bellísima que sin embargo al no haber un adecuado tratamiento de residuos se está descuidando y peligrando enormemente.
    También cito las cosas positivas que creo que en otro lugares hemos perdido y aquí se mantienen. Y explico entre las lineas que aquí no había notado discriminación hacia mí y nadie me había dicho "vete a tu país", situación que sí se había dado en otros lugares.

    Realmente no sabría a qué lugar llamarle madre patria, mi hogar en los últimos 3 años ha estado en 4 países diferentes y soy un trozo de cada uno de ellos y de la gente y culturas que he conocido.
    Gracias por leerme y disculpa si te sentiste ofendida.

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